Miguel Hernández
Gilabert (Orihuela, 30 de octubre de
1910 – Alicante, 28 de marzo de
1942)
fue un poeta y dramaturgo de
especial relevancia en la literatura española del siglo XX.
Aunque tradicionalmente se le ha encuadrado en la generación del 36,
Miguel Hernández mantuvo una mayor proximidad con la generación anterior hasta
el punto de ser considerado por Dámaso Alonso
como «genial epígono de la generación del 27».
Miguel fue pastor de
cabras desde muy temprana edad. Estudió
educación primaria y cursó el bachillerato
con los jesuitas,
los que le proponen para una beca con la que continuar sus estudios, que su
padre rechaza. En 1925 abandonó los estudios por orden paterna para dedicarse
en exclusiva al pastoreo. Mientras cuida el rebaño, Hernández lee con avidez y
escribe sus primeros poemas.
Los libros serán su
principal fuente de educación, convirtiéndose en una persona totalmente
autodidacta. Los grandes autores del Siglo de Oro: Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Pedro Calderón de la
Barca, Garcilaso de la Vega y,
sobre todo, Luis de Góngora,
se convertirán en sus principales maestros.
El 25 de marzo de 1931, con tan sólo 20
años, obtuvo su primer y único premio literario de su vida concedido por la Sociedad Artística del Orfeón Ilicitano
con un poema de 138 versos llamado Canto a Valencia bajo el lema Luz...,
Pájaros..., Sol...
Primer
viaje a Madrid:Debido a la reputación que logra gracias a las
publicaciones en varias revistas y diarios, el 31 de diciembre de 1931 viaja a Madrid,
buscando consolidarse en la escena. Dicho viaje tendría gran importancia, al
permitirle conocer de primera mano la obra de la Generación del 27, así como de
la teoría necesaria para la composición de su obra Perito en lunas.
Segundo viaje a
Madrid:En 1933 se publica Perito en lunas, su primer
libro. Es invitado a hacer lecturas de su obra en la Universidad de Cartagena y
en el Ateneo de Alicante (29 de abril de 1933).
Tras este prometedor
comienzo marcha a Madrid por segunda vez para obtener trabajo, esta vez con
mejor fortuna, pues logra primero ser nombrado colaborador en las Misiones
Pedagógicas y más tarde le escoge como secretario y redactor de la enciclopedia
Los toros su director y principal redactor, José María de Cossío.
Colabora además con asiduidad en Revista de Occidente..
Mantiene una tórrida relación con la muy liberada
pintora Maruja Mallo,
que le inspira parte de los sonetos de
El rayo que no cesa.
Se presenta a Vicente Aleixandre y
hace amistad con él y con Pablo Neruda;
este es el origen de su breve etapa dentro del Surrealismo.
Su poesía por entonces se hace más social y manifiesta a las claras un
compromiso político con los más pobres y desheredados. En diciembre de 1935
muere su fraternal amigo de toda la vida, Ramón Sijé, y
Hernández le dedica su extraordinaria Elegía, que provoca el difícil
entusiasmo de Juan Ramón Jiménez en
una crónica del diario El Sol.
Guerra Civil:Al
estallar la Guerra Civil,
Miguel Hernández se alista en el bando republicano.
En plena guerra, logra escapar brevemente a Orihuela para casarse el 9 de marzo
de 1937
con Josefina
Manresa. Viajó a la Unión Soviética en representación del
gobierno de la República, de donde regresó en octubre para escribir el drama Pastor
de la muerte y numerosos poemas recogidos más tarde en su obra El hombre
acecha. En diciembre de 1937 nace su primer hijo, Manuel Ramón, que muere a
los pocos meses y a quien está dedicado el poema Hijo de la luz y de la
sombra y otros recogidos en el Cancionero y romancero de ausencias.
En enero de 1939
nace su segundo hijo, Manuel Miguel, a quien dedicó las famosas Nanas de la cebolla.3 Escribe un nuevo
libro: Viento del pueblo.
Prisión y muerte: En
abril de 1939, concluida la guerra, ya se había terminado de imprimir en
Valencia El hombre acecha. Desde
la cárcel de Sevilla lo trasladaron al penal de la calle Torrijos en Madrid ,
de donde, gracias a las gestiones que realizó Pablo Neruda
ante un cardenal, salió en libertad inesperadamente, sin ser procesado, en
septiembre de 1939. Vuelto a Orihuela, fue delatado y detenido y ya en la
prisión, fue juzgado y condenado a muerte en marzo de 1940. José María de Cossío y
otros intelectuales amigos, entre ellos Luis Almarcha
Hernández,6 amigo de la juventud
y vicario general de la Diócesis de Orihuela
(posteriormente obispo de León en 1944), intercedieron por él y se le conmutó
la pena de muerte por la de treinta años de cárcel.Fué trasladado al
Reformatorio de Adultos de Alicante, donde compartió celda con Buero Vallejo.
Allí enfermó: padeció primero bronquitis y luego tifus, que se le complicó con tuberculosis.
Falleció en la enfermería de la prisión alicantina a
las 5:32 de la mañana del 28 de marzo de
1942,
con tan sólo 31 años de edad.
Obras:
Cancionero y romancero de ausencias
Antología
Obras completas
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